Claudio Ramón Romero, víctima de un atropello en Ramos Mejía, relata las secuelas del accidente y la falta de atención médica adecuada debido a su condición de no tener obra social. A pesar de haber sido atendido en el hospital, siente dolores intensos y no ha recibido un tratamiento específico para el latigazo cervical sufrido.
Claudio explica que la silla de ruedas que utilizaba era especializada para jugar al básquet y otra para paseo, ambas compradas en México. La silla de paseo, liviana y funcional, fue destrozada en el accidente, y ahora depende de una silla prestada del hospital que le resulta pesada e incómoda.
Se reitera la hipótesis de que el conductor de la camioneta que lo atropelló pudo haber estado distraído con el celular o bajo los efectos del alcohol, dada la maniobra evasiva y la falta de detención. La comunidad se moviliza para ayudar a Claudio a conseguir una nueva silla de ruedas y apoyo médico.