China ha emergido como una potencia espacial con un programa ambicioso y de desarrollo a largo plazo, a diferencia de otras naciones que tardaron décadas en alcanzar hitos similares. A pesar de un inicio tardío, China ha logrado avances significativos, incluyendo la presencia humana en su estación espacial Tiangong y planes para misiones lunares tripuladas para 2030.
El programa espacial chino se caracteriza por su fuerte control estatal, lo que permite establecer planes quinquenales sin las fluctuaciones políticas o presupuestarias que afectan a otros programas. Esto ha facilitado el desarrollo de tecnologías clave y la consecución de objetivos a largo plazo, como la exploración y potencial explotación de recursos en la Luna, incluyendo agua y Helio 3.
La Estación Espacial Tiangong actualmente alberga a tres astronautas, uno de los cuales permanecerá a bordo durante un año para investigar los efectos de la microgravedad. Los próximos pasos incluyen el desarrollo de módulos lunares y naves de transporte, con la vista puesta en la minería espacial y el establecimiento de una colonia lunar sostenible.