Se destaca la actitud de Celia Messi, madre de Leo, al recibir el llamado de Florencia Peña. A pesar del error, Celia demostró ser una "buena gente" al escucharla y expresar su sentir sin rencores, ofreciendo un ejemplo de vida.
La reacción de Celia Messi es vista como un acto de generosidad y comprensión, mostrando que incluso ante una situación delicada, es posible responder con empatía. Este gesto contrasta con la "avalancha" de personas que luego se sumaron a la defensa de Peña, a veces mezclando temas.
Se valora la capacidad de Celia Messi para mantener la calma y la compostura, diferenciándose de quienes buscan aprovechar la situación para otros fines. Su comportamiento es un recordatorio de la importancia de la integridad y la decencia en las relaciones interpersonales.