Se relata un caso atípico de grooming donde una mujer captaba a un menor de 14 años a través de videojuegos. La madre del niño detectó la situación y realizó la denuncia, descubriendo que ya existían intercambios de fotos de alto voltaje.
El caso es considerado una excepción a la regla, ya que usualmente son hombres quienes captan a mujeres menores. La mujer, que se presentaba como menor de edad para ganarse la confianza del niño, ha sido detenida y se investiga si tuvieron un encuentro presencial, lo que agravaría el delito.
Como consecuencia de la situación, el menor ha desarrollado depresión y se ha autolesionado, encontrándose internado con problemas de salud mental.