La ciudad de Nabatié, en el sur del Líbano, sufre las consecuencias de la guerra entre Israel y Hezbollah, a pesar de los anuncios de tregua.
Los bombardeos del ejército israelí han dejado al menos 47 víctimas mortales. La destrucción es visible en la ciudad, y los residentes esperan el fin de la guerra para poder regresar a sus hogares y negocios.
A pesar de los memorándums de entendimiento entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto, los libaneses desconfían de la posibilidad de una paz real. La situación en el sur del país sigue siendo volátil, con Israel amenazando con una respuesta militar si continúan los ataques.