Se narra el crucial partido por el ascenso a primera división en 1915, donde San Lorenzo se impuso 3 a 0 a Honor y Patria, desatando la euforia de sus seguidores. Tras el ascenso, surgió la necesidad de una cancha propia, lo que llevó a la construcción de un estadio que lamentablemente fue demolido por la municipalidad para dar paso a una calle.
A pesar del revés, el club alquiló de urgencia la cancha de Ferro y allí disputó el primer clásico de la historia contra Huracán, ganando 3 a 1. La búsqueda de un estadio propio continuó, y gracias a la gestión del padre Massa, se consiguió el alquiler de un terreno en Avenida La Plata, donde se construyó la primera tribuna con capacidad para 100 espectadores, inaugurada en 1916.