Las ventas minoristas en Estados Unidos superaron las expectativas en marzo, con un incremento del 0.9%, superior al 0.5% previsto.
Este dato confirma la fortaleza del consumo, aunque el crecimiento se da en un contexto de presión inflacionaria y no está ajustado a la subida de precios.
El aumento está impulsado en parte por el encarecimiento del combustible, que eleva los ingresos en las gasolineras.