Las maravillas de Perú, como el Santuario de Machu Picchu, el Monte Vinicunca y la ciudad de Cusco, atraen a más de 2 millones de visitantes al año. Sin embargo, la gran altitud (casi 3.500 metros) presenta un desafío para los turistas, quienes a menudo sufren dificultades para respirar debido al menor contenido de oxígeno.
Para atender estos casos, existe una clínica especializada en el mal de altura. Turistas como Camila, de Argentina, han requerido asistencia médica, incluyendo el uso de tanques de oxígeno.
La clínica cuenta con una cámara hiperbárica que suministra oxígeno bajo presión elevada para facilitar la respiración y prevenir complicaciones como el edema pulmonar o cerebral. Mensualmente, atienden hasta 150 turistas con dificultades respiratorias.