Durante la preparación de la masa de alfajores, surgió una anécdota personal sobre el pomelo. La repostera relató cómo su madre, Susana, le daba remedios amargos con sabor a pomelo durante su infancia para la fiebre, generándole un "trauma" con esta fruta.
Esta experiencia personal llevó a la repostera a desarrollar una aversión al pomelo, a pesar de reconocer que su ralladura puede ser un buen complemento para la receta de alfajores, junto con otros cítricos como la naranja y el limón.