Tiziano Gravia explica que el esquí alpino es un deporte anaeróbico, con bajadas explosivas que duran entre un minuto y un minuto treinta segundos. Requiere una combinación de fuerza, coordinación, agilidad y un fuerte trabajo mental para minimizar riesgos.
El deportista destaca la importancia de la preparación constante para ejecutar las curvas en el momento preciso y a la velocidad adecuada. La experiencia también juega un papel crucial, especialmente en circuitos de Copa del Mundo que se repiten, permitiendo a los esquiadores más experimentados combinar fuerza, agilidad y conocimiento del terreno.