Se profundiza en la dinámica familiar de los Tinelli, destacando la aparente desconexión de Paula Robles ante los problemas de su hija Juana, contrastando con la actitud de Marcelo Tinelli, quien busca activamente ayudarla. Paula parece adoptar una postura de "soltar la mano", considerando que Juana es mayor de edad.
Marcelo, en cambio, intenta formar un equipo para apoyar a Juana, pero la falta de feedback de Paula dificulta la situación. Se sugiere que la intervención profesional podría ser necesaria, ya que hay problemas que escapan a la capacidad de resolución de los padres. Juana, por su parte, ha expresado en redes sociales que está pidiendo ayuda.