Una clienta, Antonella, se acerca a Banco de Joyas para tasar una joya familiar que planea usar en su próximo casamiento. La pieza, un collar Art Nouveau del siglo XIX, fue restaurada.
El tasador informa a Antonella que la restauración, si bien deja la pieza como nueva, disminuye su valor original. La clienta expresa su deseo de que se le coloque una piedra de color naranja para personalizarla.
Se procede a la tasación y se le indica a Antonella que, al estar restaurada, la pieza vale un poco menos, pero sigue siendo espectacular.