Se reflexiona sobre la proyección de las redes sociales en los streams y la ausencia de periodismo en ellas, primando la inmediatez y el cruce de opiniones. Se advierte que estar frente a un micrófono o un medio como YouTube no equivale a hacer periodismo y que existen "barbaridades" en estos formatos, incluyendo casos internacionales de estafas y abusos.
Se critica la livianidad con la que se habla en estos medios, la cual parece celebrarse y ser vista como "cool", contrastando con la seriedad que requiere el tratamiento de ciertos temas. Se hace hincapié en la importancia de la vida privada de las personas, como en el caso de la familia Messi, y se cuestiona la intromisión en asuntos personales, diferenciando esto de la labor periodística en investigaciones.