Se plantea la dicotomía entre los medios de comunicación tradicionales y las nuevas plataformas de streaming, cuestionando la formación de quienes están al frente de estas últimas.
Se critica que muchos conductores de streaming no tienen formación periodística y son elegidos por su popularidad en redes sociales, lo que puede llevar a la falta de rigor informativo.
Se menciona a Daniel Haddad como un ejemplo de empresario con visión en el medio, pero se advierte sobre la falta de profesionalismo en la mayoría de los casos.