Se expresa sorpresa ante la presunta corrupción del gobierno de Javier Milei, a pesar de haberlo conocido en un contexto previo.
Se critica la política económica actual, considerándola desacertada y habiendo sido probada sin éxito en el pasado argentino.
Se cuestiona la contradicción entre las promesas de campaña de Milei (como la dolarización y el cierre del Banco Central) y las políticas implementadas por su gobierno, especialmente la designación de Toto Caputo.
Se señala que los economistas honestos y serios, como Carlos Rodríguez, fueron apartados del gobierno por decir la verdad sobre la imposibilidad técnica de la dolarización.