La seguridad en las inmediaciones del estadio se caracterizaba por ser sutil pero omnipresente. Se observó policía montada y motos monitoreando la situación, aunque de manera discreta.
A diferencia de la tensión mundial que se vive en otras partes, el ambiente en la zona del estadio era de tranquilidad y relajación, lo que contrastaba con la euforia de los aficionados. Se destacó la ausencia de incidentes mayores y la calma general del entorno.