Dos delincuentes asaltaron un comercio de accesorios de tecnología en el centro de Mendoza. Al activar la alarma silenciosa, la policía fue alertada del robo. Los asaltantes, pensando que habían logrado escapar sin ser detectados, tomaron un taxi.
Lo insólito del hecho radicó en que el taxi era conducido por un padre junto a su hijo menor de edad, quienes fueron los autores del robo. La policía logró interceptarlos y detenerlos poco después del hecho, descubriendo la insólita situación del padre llevando a su propio hijo a cometer el delito.