Se reflexiona sobre cómo quitarle poder a las palabras y acciones que lastiman, comparando la actitud de un niño que comprende esto con la complejidad de aplicarlo en la vida adulta. Se enfatiza la importancia del aprendizaje y la comprensión para no dejarse afectar por comentarios hirientes.
Se sugiere que, al aprender a quitar poder a lo que nos agrede, podemos exponer la miseria o bajeza de quien nos ataca, lo que puede ser una forma de ganar en el juego de la vida. Se requiere templanza y considerar quién emite el comentario.