Se enfatiza la marcada diferencia entre el Pollo Sobrero y otros sindicalistas, resaltando la autopresentación de Sobrero como un trabajador más.
Se reflexiona sobre la percepción negativa de los sindicalistas en la sociedad argentina, a menudo vinculados con la corrupción y un estilo de vida ostentoso.
La distinción realizada por Sobrero busca apelar a un sector de la población que desconfía de las cúpulas sindicales tradicionales.