Se critica la actitud de algunos periodistas que, para justificarse tras difundir información falsa, alegan haber consultado fuentes como familiares o médicos. Se califica a estas personas de "mentirosas" y se cuestiona la falta de chequeo riguroso.
Se hace hincapié en la importancia de dar trascendencia a las fuentes solo cuando la información ha sido debidamente verificada. Se menciona el caso de Luzu y se reflexiona sobre la tendencia de "querer sus cinco minutos de fama" que lleva a la difusión de falsedades.