Se discute el sistema de patentes de medicamentos, que otorga exclusividad a los laboratorios para vender tratamientos. Si bien se reconoce como un reconocimiento justo a la inversión, se advierte sobre la posibilidad de que laboratorios internacionales busquen extender estos privilegios más allá de la ley.
Esto podría generar más monopolios, menor competencia y, consecuentemente, precios más altos para los consumidores. Se destaca la importancia de la legislación internacional y nacional en la duración de las patentes, que generalmente es de 20 años.
Cuando las patentes vencen, la producción nacional de medicamentos de igual calidad y eficacia a precios más accesibles se vuelve una realidad. En 2023, esta competencia permitió un ahorro estimado de más de 2.200 millones de dólares, equivalente al 16% del gasto en medicamentos en farmacias.