El Mercado Central, inaugurado en 1984, es un pilar fundamental en la distribución mayorista y minorista de alimentos en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Con una extensión de más de 200 hectáreas, la mitad de su superficie está destinada a frutas y hortalizas. El predio, de gestión tripartita entre Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires, fue concebido a partir de modelos internacionales.
A pesar de demoras en su construcción, el Mercado Central se ha convertido en un referente de precios, especialmente para productos frescos, ofreciendo una alternativa a las grandes cadenas de supermercados y a los productores.
La gestión del mercado es compartida entre el gobierno de la Ciudad y el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.