Un participante relata una experiencia personal y dolorosa practicando esquí, donde sufrió una lesión en dos costillas. A pesar de su inexperiencia y las advertencias de no subir a zonas altas, accedió a intentarlo por insistencia de amigos.
La caída fue aparatosa, describiéndola como "quedar como en pana de talco". A pesar del dolor, continuó esquiando por dos días más. La anécdota sirve como advertencia sobre los riesgos de las actividades de invierno y la importancia de escuchar las propias limitaciones y las recomendaciones de seguridad.