Lorena Candia revela la crueldad de Massini, quien la humillaba refiriéndose a su hijo fallecido, Agustín, como un "feto deforme". Estos tormentos, grabados en audio, formaban parte de la violencia psicológica que sufría la víctima.
Candia explica que Massini la manipulaba haciéndola dudar de la realidad y culpándola por la ruptura de la "armonía" de la pareja. A pesar de la evidencia, él negaba los hechos y la acusaba de estar loca, especialmente por ser un "prestigioso cirujano del Hospital Italiano".