La falta de funcionamiento del Tren Roca genera un caos matutino en la estación Constitución y sus alrededores. Los pasajeros, hartos de las demoras y cancelaciones, se ven obligados a buscar alternativas de transporte como colectivos, que también presentan largas filas y demoras significativas.
Los testimonios de los usuarios reflejan un sentimiento generalizado de "maltrato" y "destrato" por parte del sistema de transporte público. Muchos expresan su frustración por perder presentismo, llegar tarde a sus trabajos o a turnos médicos, y la incertidumbre diaria sobre cómo llegar a destino.
La situación se agrava por la falta de información clara y la percepción de que el servicio empeora a pesar de los aumentos en las tarifas. La gente se queja de tener que viajar horas para llegar a sus trabajos, lo que afecta su calidad de vida y tiempo personal.