Se cuestiona el mal asesoramiento que habría recibido Manuel Adorni respecto a sus declaraciones de inversiones, a pesar de contar con profesionales de su confianza.
Se señala que la historia contada por Adorni sobre sus inversiones en criptomonedas carece de credibilidad y que su exposición pública fue innecesaria.
Se sugiere que Adorni se cree impune y que busca evadir responsabilidades sobre los actos de corrupción que se le imputan.
Se plantea la duda sobre si Adorni era rico o pobre antes de asumir su cargo, y se recuerda su pasado en la política.