Se relata una anécdota ocurrida en 2007 en Acapulco, donde el periodista y el exfutbolista Ramón Díaz fueron invitados a la casa de Luis Miguel. A pesar de la expectativa, el cantante nunca apareció, lo que generó frustración en Díaz, quien finalmente decidió retirarse del lugar junto a sus acompañantes.
La historia resalta el hermetismo y las excentricidades que rodean a Luis Miguel, contrastando con la actitud más directa y temperamental de Ramón Díaz. La anécdota se presenta como un ejemplo más del misterio que envuelve al artista y su círculo cercano.