La esquila de vicuñas en Perú, un proceso riguroso y regulado, es fundamental para obtener la valiosa fibra de este animal, protegido por el estado.
Las comunidades andinas, en cuyo territorio viven las vicuñas, son las únicas autorizadas para esquilarlas una vez al año, siguiendo estrictas normas para garantizar la supervivencia del animal y la calidad de la lana. Solo un tercio de las vicuñas capturadas poseen suficiente lana para ser esquilada.
La fibra de vicuña es extremadamente cara debido a su escasez y a las difíciles condiciones de obtención. El precio de un vellón puede triplicarse tras su procesamiento, alcanzando hasta mil euros por kilo en Europa.