Se discute la apropiación política de la selección argentina por parte del kirchnerismo en el pasado, comparándola con la situación actual. Se cuestiona si el kirchnerismo intentó utilizar a Messi y al equipo para sus fines políticos.
Se argumenta que la selección es un símbolo de unión nacional y que no debería ser utilizada con fines partidarios. Se expresa el deseo de que la selección sea campeona del mundo, pero se advierte sobre el riesgo de que actores políticos intenten capitalizar ese éxito.