Se reflexiona sobre cómo la "ideología sectaria" ha llevado a convertir figuras públicas en héroes o demonios, dividiendo a la sociedad. Se plantea la hipótesis de que, de haber sido el padre de Maradona quien estuviera en una situación similar, la reacción mediática y social habría sido diferente, posiblemente con mayor cuidado y respeto.
La discusión apunta a la polarización generada por ciertos sectores que magnifican o demonizan figuras según su alineación política.