La situación de Manuel Adorni genera una crisis política e institucional que paraliza el Congreso y fractura la relación del gobierno con sus aliados.
El kirchnerismo se beneficia del escándalo, mientras que aliados como el PRO y la UCR presionan para la remoción de Adorni.
La postergación del tratamiento de la interpelación de Adorni en el Senado otorga una semana más de margen a Milei, pero la presión por su renuncia aumenta.