Irak ha reforzado la seguridad en los campos petrolíferos de Basora tras ataques con drones contra la infraestructura energética. La policía energética patrulla la zona, establece puestos de control y utiliza drones de vigilancia.
A pesar de las medidas, se produjeron daños en yacimientos como Rumaila y Burgircilla. La protección de los intereses petroleros y de los expertos extranjeros es prioritaria para el comité de seguridad de la provincia.