La ciudad de Kansas se encuentra desierta tras el partido de la selección argentina, ya que la mayoría de los hinchas que asisten al Mundial viajan a sus bases en Miami o Dallas. El destino no es amigable para los argentinos, sin vuelos directos desde Buenos Aires, lo que obliga a estancias intermedias.
Los hinchas que aún no tienen entradas para próximos partidos enfrentan precios elevados en la reventa, superando los mil dólares para las categorías más bajas. Se espera que los precios disminuyan a medida que se acerque el partido. La prensa se mantiene en Kansas, mientras que los turistas se han ido.