El conflicto entre Rusia y Ucrania escala con ataques mutuos a zonas civiles. Ucrania ha lanzado drones contra Moscú, utilizando ingeniería inversa de drones rusos capturados con motores jet que vuelan a baja altura, evadiendo los radares antiaéreos. Estos ataques, que han violado anillos de seguridad en Moscú, se dan en el contexto de la reunión del G7, donde Ucrania busca demostrar su capacidad para revertir la guerra mediante el apoyo internacional.
El análisis sugiere que estos movimientos buscan mostrar una posición de fortaleza de Zelensky para negociar, ante la proximidad del invierno, un periodo desfavorable para Ucrania en el conflicto terrestre. Sin embargo, se advierte sobre la violación de "líneas rojas" al atacar blancos civiles en ambos bandos, lo que podría generar crímenes de guerra y consecuencias internacionales.