Se critica el fanatismo político que lleva a algunos a actuar como una secta, dividiendo entre "nosotros" (los buenos) y "ellos" (la derecha, el mal). Este sectarismo llega al punto de incluir a Messi en la lista de "enemigos".
Se recuerda la foto de Messi con Donald Trump, que generó dolor en algunos sectores. Se cuestiona la necesidad de atacar a Messi, la figura más popular y querida del mundo, quien se muestra humilde y respetuoso.