Se profundiza en el caso de las sábanas de lujo compradas por Adorni, señalando que la factura fue encontrada en el celular de Tabar y no está a nombre del funcionario ni de su esposa, sino de las secretarias.
Se discute la Ãntima elección de las sábanas y se cuestiona que Adorni haya mandado a su secretaria a realizar una compra de tal naturaleza, considerándolo de "cuarta".
Se plantea la duda sobre quién pagó realmente las sábanas, sugiriendo que la secretaria pudo haberlas pagado con la tarjeta de Adorni o que éste le dio el dinero para la compra.