Se debate sobre la intromisión en la vida privada de un ciudadano a través de declaraciones sin chequear en medios de comunicación. Se cuestiona la impunidad con la que algunos creen poder operar por tener un micrófono o una pluma.
Se argumenta que la situación de Florencia Peña se trató de una desprolijidad y falta de responsabilidad, no de una operación. Se enfatiza la importancia de la veracidad y el respeto a la privacidad.