Se cuestiona el estilo de gobierno de Milei, particularmente sus horarios y la forma en que se traslada, generando debate sobre si es un modelo a seguir.
Se discute la negativa de Milei a usar helicóptero, optando por un extenso cortejo de autos que interrumpe el tráfico, y se especula sobre las razones detrás de esta decisión, como miedo o paranoia.
Se señala que, más allá del medio de transporte, lo preocupante es la falta de gestión y que no está trabajando activamente en los temas de gobierno, lo que lleva a preguntarse por qué sus subalternos no le hablan o por qué él no escucha.