Se reveló el escándalo de una clínica clandestina en La Matanza, que operaba sin habilitación y cuyos principales clientes eran el Consejo Escolar local y comisarías de la zona.
La clínica, que funcionaba a la vista de todos, proveía servicios de "área protegida" a 40 colegios, a pesar de que sus ambulancias no estaban habilitadas y sus choferes carecían de licencias de conducir.
Se investiga la connivencia de funcionarios y la posible implicación de presos que habrían sido favorecidos por medidas judiciales para operar dentro de esta red ilegal.