Un hábito tan simple como caminar rápido a paso ligero podría tener un impacto significativo en la salud y la esperanza de vida, según explicó Stuart Phillips, especialista en ciencia del ejercicio en Canadá.
De acuerdo con diversos estudios, quienes realizan al menos 75 minutos semanales de caminata rápida pueden ganar cerca de dos años de vida. Los beneficios aumentan con la cantidad de actividad física, llegando a sumar hasta tres años y medio para quienes alcanzan entre 150 y 299 minutos de ejercicio por semana, y aún más para quienes superan los 450 minutos semanales.
Los investigadores destacaron que los efectos positivos de este hábito se observan en diferentes grupos de población, sin importar la edad o el nivel socioeconómico. Entre los principales beneficios se mencionan una mejor salud cardiovascular, una menor probabilidad de muerte prematura y una mejora general en la calidad de vida, siendo además una actividad económica que solo requiere unas zapatillas y ropa cómoda.