La invitada compartió sus cábalas para el Mundial, explicando que no sigue rituales fijos, sino que se basa en lo que está haciendo cuando Argentina mete un gol. En el Mundial anterior, ganaron porque ella estaba limpiando una pared, y en este, espera que cocinar traiga suerte.
Su madre, en cambio, no puede ver los partidos por los nervios y se retira a otra habitación, mientras que su hijo José Miguel los ve con sus padres. La invitada busca ser un apoyo terapéutico para su familia durante los partidos.