Amalia Granata defiende su postura confrontativa en el panel, argumentando que el periodismo debe reflejar lo que la gente piensa y no se anima a decir. Se muestra orgullosa de sus "peleas" con funcionarios y niega ser una mala compañera, invitando a escuchar a técnicos y vestuaristas.
Granata se niega a hablar del incidente con Capulla, pero confirma que él la llamó "vieja chota". La panelista también menciona que Gus Méndez la desprestigió al aire y que no tiene problemas con Federico Seeber. Se percibe una fuerte personalidad y una defensa de su estilo directo, a pesar de las críticas.