El reciente acuerdo entre Irán y Estados Unidos, aunque busca regular el comercio mundial y el precio del petróleo, genera debate sobre sus beneficiarios finales.
Analistas sugieren que Irán podría emerger fortalecido, a pesar de posibles daños a su infraestructura, al demostrar su capacidad para influir en el comercio global y al prever la reanudación de sus exportaciones de petróleo con la posible eliminación de sanciones.
La caída en el precio del petróleo, ubicándose alrededor de los 74-76 dólares, es una consecuencia directa de la liberación del comercio. Sin embargo, persiste la preocupación por el financiamiento iraní a grupos terroristas y la falta de control sobre su programa nuclear.