Las ventas minoristas de Estados Unidos superaron las expectativas en mayo, con un aumento del 0.9%, superando el 0.5% previsto por los analistas. Esto confirma la fortaleza del consumo, aunque el crecimiento se produce en un contexto de presión inflacionaria y no está ajustado a la suba de precios.
El incremento está impulsado en parte por el encarecimiento del combustible que eleva los ingresos en las gasolineras, además de factores como las devoluciones de impuestos y el repunte del mercado automotor.