Se maneja la hipótesis de que el sospechoso peruano se llama Jefferson y que ya habría abandonado el país. Sin embargo, otra fuente indica que se le conoce por tener un domicilio y una clínica en la zona del policlínico policial.
Carla confirma que el consultorio que ella asistió con este hombre estaba en la calle 27 de Abril, detrás del shopping de la Duarte Esquiroz. Lo describe como petiso, morocho y peruano, y que usaba lentes y se manejaba en un auto marrón viejo.