El relato detalla el arduo camino de San Lorenzo hacia la primera división del fútbol argentino. Tras un ascenso conseguido en 1914, el club enfrentó la necesidad de una cancha propia, pero sus intentos se vieron frustrados por intervenciones municipales.
A pesar de las adversidades, incluyendo la partida del cura Massa, San Lorenzo logró mantenerse en primera división gracias a incorporaciones clave como Carlos Bota y Alberto Rafín, quienes se convirtieron en goleadores y salvadores del equipo.
La historia también menciona la presidencia de Eduardo Larrandar y la aparición de figuras como Alfredo Carricaberry y Luis Monti, sentando las bases para futuros éxitos del club.