Se discute la importancia de retornar al diseño bíblico de la sexualidad, honrando a Dios y discerniendo las influencias que buscan destruir el modelo divino de la familia. Se enfatiza la necesidad de comprender el alcance del tema y pelear batallas con recursos espirituales.
Se aborda la unión de hecho y la fornicación, señalando que lo que no entra bajo pacto con Dios cae en el terreno de la fornicación. El estado civil no cambia los deseos sexuales, y el pecado del corazón debe ser tratado con herramientas espirituales.
Se recalca que el llamado a la santidad es universal, independientemente del estado civil. El casado debe ser fiel, y el soltero, viudo o divorciado debe vivir en castidad, siguiendo los principios bíblicos y resistiendo la influencia del mundo en la visión de la sexualidad.