La Reserva Federal de Estados Unidos, bajo la dirección de su nuevo presidente Kevin Marsh, decidió mantener las tasas de interés de corto plazo en su nivel actual, entre 5.25% y 5.50%. Esta decisión se debe al efecto inflacionario persistente de la crisis energética.
La Fed optó por no reducir las tasas de interés para controlar la inflación, previendo que la crisis energética podría seguir impactando los precios en la economía.