Se sugiere que lo mejor para Adorni y el presidente sería su renuncia para aliviar la presión sobre el gobierno y la familia. Se descarta que esto sea una amenaza, sino una "recomendación sincera" para salir del "ojo de la tormenta".
Se argumenta que la testarudez del presidente al sostener a Adorni podría perjudicar al gobierno a largo plazo, y que su permanencia podría beneficiar al kirchnerismo.