Se confirma que Quito se construyó sobre cimientos incas, aunque no una ciudad tan grande como Machu Picchu, dado el corto tiempo de permanencia inca en la región (aproximadamente 80 años).
Se mencionan los "tambos" (lugares de alojamiento inca) y bodegas donde se almacenaba maíz.
Al llegar los españoles, sobre estos elementos incas se construyeron conventos y monasterios, simbolizado por la colocación de una cruz de piedra sobre un sitio inca.